Ya está aquí llamando a la puerta. Desde el pasado domingo, estamos en verano. Pero para mí el auténtico verano no empieza el 21 de junio, comienza hoy durante el crepúsculo. La celebración de la noche de San Juan es la que marca de verdad el inicio de la época estival (o más bien festival). El momento perfecto para los “vividores”. Tiene todos los ingredientes: buen tiempo, playa, juergas de todo tipo incluyendo las fiestas patronales de pueblos perdidos que nunca antes has pisado… vuelven las series cutres; esas tan malas de las que te quejas cuando las emiten pero que las echas de menos el resto del año. Lo suyo también es poner la excusa del calor para vaguear y tocarse la entrepierna tanto como sea posible pero, claro, algunos no pueden y otros directamente se tocan los huevos durante todo el año, por aquello de no sufrir el síndrome postvacacional.
Por supuesto, no voy a dejar sin nombrar lo más importante (al menos para depravados como yo): ligar. Esto solo es una muestra de cuanto influye el clima en nuestro carácter. Cuanto más calor, más salidos y abiertos estamos. Se demuestra con las estaciones del año y también con el clima de cada zona (como cántabro, os aseguro que la gente es mucho más abierta en todos los sentidos en las zonas donde no se pasan medio verano lloviendo y el otro medio con el cielo nublado). Está el recurso fácil: las pajas, el cinco contra uno, la ale-manita o como quieras llamarlo. Te sacan de más de un apuro y nunca viene mal quererse mucho a uno mismo (que mejor autoayuda que esa). Yo prefiero follar porque así conozco gente y hago deporte. No es por vicio, es por ejercicio.
Ligar
Pienso aprovechar el verano todo lo que pueda. Estoy más colgado que una lámpara por culpa de la jodida crisis pero te lo puedes montar muy bien sin un duro. Unos buenos amigos y muchas ganas de comerte el mundo; no hace falta más. Y claro, al menos en lo que a los tíos respecta, uno de los objetivos veraniegos tiene que ver con el sexo opuesto.

Lugar paradisíaco (Fuente: Fotos-Paisajes)
Si quieres follar no tienes otra que salir a ligar o irte de putas. Y como estamos en crisis y no desgrava, lo segundo queda descartado.
Lo que suele ocurrir
De día na de na. Lo máximo que hacemos los tíos es quedarnos mirando embobados a cada tía que pasa. Sobretodo a sus glándulas mamarias. Algunos explican esta fijación por la tetas femeninas alegando que las chicas hablan en una frecuencia de voz que el cerebro del hombre identifica como ruido de fondo por lo que nos cuesta mantener la atención y que por eso nos distraemos mirando lo que más sobresale. Yo pienso que lo único que pasa es que la vida es cíclica. Somos unos mamones y nos gustaría estar mamando teta toda la vida. Pasa lo mismo que con el folleteo: nueve meses para salir de un sitio y el resto de la vida deseando volver a entrar.
Llega la noche. La hora de salir de juerga. Te pones la primera camisa que pillas con unos vaqueros, te echas dos kilos de gomina, laca o gel fijador y sales en busca de los colegas, no sin antes mirarte al espejo y decir: “eres un tío guapo; hoy follas fijo”. Una vez te encuentras con ellos sueltas tu saludo efusivo habitual basado en monosílabos del tipo “yeeeeeeeee” o “eeeyyyyyyyyyyyy” y os ponéis ciegos a cervezas, kalimotxo, ron, whisky, colonia o lo que se tercie mientras comentáis todo lo que vais a hacer para que sea una noche legendaria. Los huecos en la conversación se rellenan con chorradas sobre el fútbol o lo buena que está la vecina del segundo. Lo siguiente es lo que yo llamo “fase paseavasos” y consiste en acercarse a una barra o una pared en la que apoyarnos y cumplir la importante función de sostener la copa mientras miramos con cara de nada hacia el horizonte pensando: “ya se acercará alguna” o “ya entraré a alguna; todavía no es el momento”. También se conoce como como la “fase triplete“, porque no paras de levantar copas. A última hora, cuando ya están casi todos los locales cerrados, comienza la búsqueda del gol de oro que no es más que tratar de clavar en el último momento; cuando ya parece todo perdido. Finalmente todo termina con el momento PCS (paja como siempre) y los planes de futuro (“el próximo finde follo”).
Lo que debería ocurrir
Vas conduciendo tu Ferrari Enzo hasta la zona de fiesta y, después de rechazar una orgía con un grupo de diez chicas supermodelos bisexuales, lo aparcas en el garaje de una de ellas a condición de llamarla otro día. Al acercarte a la puerta del primer garito, todo el mundo te saluda y cuatro tías, dos perros y un tío llamado Manolo se ofrecen a chupártela allí mismo. Los perros mejor a la barbacoa, Manolo en su casa y las cuatro tías… ni siquiera han sido portada del Playboy; que se compren una vida. Disfrutas de la noche en varios locales con tus amigos viviendo asombrosas e incontables locuras dignas de una superproducción de Hollywood hasta que te cabreas porque te ponen un cubata de Cacique en lugar de Barceló. Sales a tomar el aire y, curiosamente, el bullicio de la calle ha desaparecido casi por completo. Está todo vacío. Hasta que entra en escena Jessica Alba que, por casualidad, pasaba por allí. Tú no la conoces; ella finge no conocerte. —¿Qué te pasa? —te pregunta ella. —Nada. Se han equivocado de ron al ponerme el cubata. ¡La vida es una mierda! —A lo que ella te replica —Tengo un minibar en mi casa. Y está aquí al lado… —Y entonces, cuando ya estás cruzando el umbral de la puerta de su enorme mansión notas cierta humedad en una mano. Piensas: “¿Será el cubata que se me habrá caído?”. Pero entonces miras y el escenario cambia repentinamente. Tanto que te sorprendes y te caes de la cama derramando los meaos del orinal en el que habías metido la mano. —¡¡¡Mierda!!! Era un sueño. ¿Por qué no acepté la invitación de los dos perros?
Quizás todo esto no. Pero siempre hay un término medio. Si salir de fiesta se convierte en pura rutina, algo falla y ese algo eres tú. Lo sé porque lo he vivido. Procura salir con ganas, muchas ganas, de pasarlo bien y aprovecha este verano tanto como puedas. Cuando este finalice, te diré que aproveches el otoño pero ese es otro tema. No te conviertas en un paseavasos. Hay vida más allá de los cubatas de garrafón. Y si quieres ligar, no te quedes esperando el momento perfecto. ¡Lánzate! Normalmente ellas no te van a entrar a ti. Eso solo ocurre en las películas porno.
Turismo para follar (vídeo)
Cuando viajas puedes hacer muchas cosas: pasarte el día dentro del hotel, apartamento, tienda de campaña o chabola donde te hospedes; ir a ver monumentos; hacer senderismo por lugares paradisíacos; tratar de fundirte por unos días en otras culturas (pese al cante que da tu camisa hawaiana); etc. A mí todo eso también me gusta y mucho pero en verano soy más de turismo basura, es decir, sol, playa, fiesta, conocer gente, ligar y otra vez fiesta. Y dentro del apartamento o el cubículo donde me aloje me comporto como lo haría un hámster: como, cago, meo y duermo; nada más.

Turismo para follar
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